Cuentitis aguda

lunes, octubre 09, 2006

La Ratita Presumida

E
rase una vez una rata que andaba pasando la aspiradora por su casa cuando de repente el artilugio se atascó porque se había tragado algo. Asi que la señorita rata sacó la bolsa del aspirador y ¿qué encontró allí? Pues una moneda de oro. ¡Toma ya! Y ella que pensaba que ya no iba a llegar a fin de mes. Como la moneda ya le quemaba en el bolsillo, desenchufó la aspiradora y se fue corriendo de compras. (Y aún os preguntaréis por qué la ratita no llegaba a fin de mes).
Regresó por fin la ratita a su casa con su compra. ¡Un lazo! Pero era un lazo de una calidad impresionante, le había costado una moneda de oro así que ya podía ser buena. Total, que la rata se la puso en la cabeza, entre oreja y oreja para lucirla bien, y volvió a encender el aspirador. Empezó a limpiar la entrada de su casa porque quería lucirse y que las vecinas se murieran de envidia por ese pedazo de lazo que se había plantado con tanta gracia.

La ratita presumida ya sabe qué comprarse

Y en ésto que pasó por allí un burro y se le quedó mirando a la señorita rata con cara de cordero degollado. La ratita pestañeó al mas puro estilo coqueto. Siendo rata como era, pocos varones se habían jamás fijado en ella, pero no olvidemos que llevaba puesto un lazo expectacular.
Y el burro sin más le soltó: "Ratita, ratita, ¿te quieres casar conmigo?". ¡Toma ya! Qué burro más directo, ni ¿estudias o trabajas?, ni ¿quieres que vayamos al cine?. ¡La mano que quiere ya!. La verdad es que la cinta sí que fue una buena inversión.
Y la ratita le contestó: "¿Y cómo harás por las noches?". La rata también era de las directas, siempre pensando en lo único.
El burro se quedó un tanto patidifuso y le contestó: "iiiiiia, iiiiiiiia". La ratita entonces le contestó que tenía que lavarse el pelo y el pollino se marchó con el rabo entre las piernas.
Mientras la rata seguía pasando la aspiradora, se paró en frente de su casa un ratón. El ratón también le pidió en matrimonio deslumbrado por el lazo de a moneda de oro. Y la ratita volvió a preguntar por los hábitos nocturnos del pretendiente. El ratón contestó muy orgulloso que él lo que hacía era "Dormir y callar". La ratita entonces le dijo que tenía dolor de cabeza y que ya le llamaría. Otro más que se fue con el rabo entre las piernas y el "corazón partío" por la Señorita Rata.
La rata siguió con su tarea marujil y esta vez pasó por delante de su puerta un gato. Y, como este buen animal tampoco le vio anillo de casada con una fecha por dentro, también se dignó a pedirle la mano. La ratita volvió a preguntar por sus costumbres nocturnas y el gato contestó: "Pues todas las noches juerga y desenfreno. Salir de copas y tapeo, y dar la serenata con mi grupo de rock por el vecindario. Soy un gato de la noche, no me gusta madrugar y lo que me gusta es el bacalao hasta que aguante la maquinaria".
Ahora puedes elegir tú el final del cuento: si piensas que lo mejor sería que la ratita le mandara un sms al ratón y aceptar sus buenas intenciones, pincha aquí; si lo mejor sería que cayera rendida a las patas del gato, pincha aquí; si la rata debería dar una segunda oportunidad al burro, pincha aquí.

La rata se quedó espantada de la contestación del minino, le dijo que ella le consideraba un buen amigo y que no querría estropear la amistad y bla, bla, bla. El felino arrancó su moto y se fue con la música a otra parte. Una vez se quedó sola, la ratita decidió mandarle un sms al ratón y haceptar su proposición de matrimonio: "Hola wappo!Si qro.Bss.RP"
La noche de bodas llegó y el ratón, como había prometido, se durmió. Y así sucedió todas las noches para el resto de sus vidas.
Para leer la moraleja, pincha aquí.


A
la ratita se le hicieron los ojos chiribitas al escuchar la contestación del gato. No se lo pensó dos veces, aceptó la propuesta de matrimonio y se montó de paquete en la Harley del felino.
Pasaron los años y de la mala vida la salud de la roedora se resintió, tras perder el tabique nasal el gato se la comió, por algo él era gato y ella rata.
Para leer la moraleja, pincha aquí.


Nuestra ratita se asustó de oir aquel comentario y como ella era juerguista pero no tanto, se decidió a aceptar la propuesta de matrimonio del burro.
Se celebró la boda en la que los señores de Presumida y los señores de Taxi tenían el honor de invitar al enlace de sus hijos: Ratita y Burro. Una vez casados, se mudaron a vivir cerca de los padres de él y los suegros mangonearon a la ratita hasta el final de sus días.
Para leer la moraleja, pincha aquí.



Moraleja: No te gastes el dinero en complementos.

2 Comentarios:

  • ja ja ja ...que bueno!
    Me han encantado los enlaces al final del cuento.
    De todos modos, el cuento no incluia la frase "Dormir y callar, dormir y callar...pues contigo me he de casar!"
    Por cierto, que decia el gato en la version original?

    Por Anonymous Di, el 18 octubre, 2006 15:31  

  • Bueno, hay varias versiones del cuento. Y en la de final "feliz" le decía "contigo me he de casar" al que dormía y callaba.
    Hay otra versión en la que la ratita se casa con el gato y cuando éste va a comerla, el ratón aparece y la rescata... No llega a decir "y no olviden vitaminarse y mineralizarse", pero casi.
    El gato, en las varias versiones del cuento, decía: "Miau, miau".

    Por Blogger marijelo, el 20 octubre, 2006 17:31  

Publicar un comentario

<< Home