Cuentitis aguda

lunes, septiembre 10, 2007

El Gato con Botas (II)

Enlace a parte (I)

T
ras el rescate, los sirvientes del rey vistieron, peinaron y perfumaron al señor Marqués para que estuviera presentable ante la realeza. Las ropas que le habían prestado le sentaban perfectamente y realzaban la buena percha del hijo del molinero (que aunque pobre, tenía muy buena presencia). La princesa le encontraba muy atractivo y al ver el par de miradas que le echó el Marqués, ella se enamoró al momento. El rey le pidió que les acompañara a su hija y a él durante el resto del paseo y el jóven aceptó.

Rescate del MarquésEl gato cuenta unas bolas y el Marqués está en bolas.

Mientras el Marqués de Carabás iba en la carroza con la familia real monoparental, Gatocón salió corriendo avanzando más rápido que el séquito real. Cuando se encontró en el campo a unos segadores que segaban. "Buenas gentes que segáis" -dijo Gatocón - "por ahí viene el rey que cuando llegue aquí os preguntará quién es el dueño de estas tierras. Vosotros le tenéis que contestar que pertenecen al Marqués de Carabás porque si no os cortará la cabeza." Gatocón siguió su camino y al cabo de un rato llegaron el rey y su séquito donde estaban los segadores. El rey les preguntó por el nombre del dueño de las tierras por las que estaban pasando. "Pertenecen al Marqués de Carabás, alteza" - dijeron todos los segadores rápidamente y a un tiempo por temor a perder sus cabezas. El rey se volvió hacia su invitado y le dijo: "Menudas tierras que tenéis, señor Marqués, y parecen bastante fértiles". "Ya ve" - dijo el hijo del molinero mientras le ponía ojitos tiernos a la princesa más guapa del mundo.

Gato convenciendoGatocón convence a los campesinos gracias a su don de gentes.

Gatocón, que siempre iba por delante en el camino, se encontró con unos guadañeros que guadañeaban en el campo y les dijo lo mismo que a los segadores: "Buenas gentes que guadañeáis, por ahí viene el rey que cuando llegue aquí os preguntará quién es el dueño de estas tierras. Vosotros le tenéis que contestar que pertenecen al Marqués de Carabás porque si no os cortará la cabeza sin miramientos." Y el felino embotado continuó su camino. Cuando la carroza del rey llegó hasta la zona donde estaban los guadañeros, éste bajó la ventanilla de su medio de transporte y voceó a los trabajadores: "¡Guadañeros!¡¿A quién pertenecen estas tierras que guadañeáis?!". "Al Marqués de Carabás" - se precipitaron a contestar los hombres. "Menudas tierras que tiene, señor Marqués, que callado lo tenía usted" - le comentó el rey a su compañero de paseo. "Pues sí" - contestó el Marqués.
Gatocón continuó diciendo a las gentes con las que se encontraba lo que tenían que contestar al rey y éste, cuando pasaba por el lugar y preguntaba, se quedaba alucinado con las posesiones del Marqués.
Finalmente Gatocón llegó hasta un enorme castillo cuyo dueño era un ogro riquísimo que también poseía todas las tierras por las que había ido pasando el rey. El gato se informó bien de quién era el ogro y pidió audiencia con él.

AudienciaEl ogro era familiar de Enrique VIII.

"Señor, pasaba por aquí y no he querido continuar mi camino sin tener el honor de presentarle mis respetos" - dijo el minino - "Me han comentado que es usted capaz de convertirse en todo tipo de animales. ¿Es eso cierto?". "Pues claro que es cierto, ¿acaso lo dudas?. Para demostrártelo me voy a convertir en un león." Y el ogro, como muy bien ha dicho, se convirtió en un león como quien no quiere la cosa. Gatocón se llevó un susto, tan grande que acabó subido a la parte más alta de las cortinas del ventanón de la habitación. Y éso a pesar de sólo poder usar sus patitas delanteras puesto que las botas no eran buenas para trepar. El ogro tomó su forma original y esperó los cumplidos felinos. "¡Impresionante! También me ha dicho que se puede convertir en animales muy pequeñitos, pero eso no me lo creo. ¿Podría convertirse en una rata o un ratón para que pueda verlo?". "¡Pues claro! Eso está hecho. A mí con que me jaleen un poco yo me convierto en lo que sea" Y diciendo esto, el ogro se convirtió en un ratoncito. Gatocón se lanzó en picado desde la cortina, atrapó al ratón y se lo comió.
Mientras tanto, el rey pasaba cerca del castillo del ogro con sus acompañantes y vió que el castillo era tan pomposo que decidió entrar y saludar al dueño. Cuando llamó a la puerta, salió Gatocón a abrir puesto que todos los empleados del castillo estaban de celebración por la muerte del ogro que les tenía explotadísimos y nunca hacía caso de las peticiones de los sindicatos en lo referente a las horas laborales. Gatocón saludó: "Bienvenidos al castillo del Marqués de Carabás".

El gato abre la puertaLa princesa tontea con el dueño del gato con botas.

"Así que éste es su castillo, señor Marqués" - le dijo el rey al chico mientras le guiñaba un ojo. También la Miss Mundo de las princesas hacía rato que le andaba guiñando los ojos al Marqués. "¡Menudo partidazo para mi hija!" - pensó el monarca, y allí mismo celebró el casorio puesto que también llevaba en su carruaje todo lo necesario para organizar una boda real. Gatocón fue nombrado Grande de la Corte y Consejero Real pues había cumplido la promesa de librar a su amo de todas las deudas heredadas.

3 Comentarios:

  • No que no entiendo es el papel que desempeñan las botas en todo esto.

    Por Anonymous Juan Villamota, el 11 septiembre, 2007 07:40  

  • Buena pregunta.
    Yo no le veo sentido más que para que el gato se pueda llamar "gato con botas" ;)
    Pero oye, es una buena idea para una entrada "El por qué de las botas"

    Por Blogger marijelo, el 11 septiembre, 2007 11:40  

  • No eran las botas de siete leguas y por éso podía ir más deprisa que la carroza real convenciendo a los campesinos y comiéndose ogros?

    Por Anonymous Di, el 13 septiembre, 2007 15:26  

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